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Solsticio y equinoccio

 

Por: Arqlgo. Daniel Ayala
Zona Arqueológica y Museo de Sitio de Dzibilchaltún, Yucatán


Equinoccios de primavera en las zonas arqueológicas de Dzibilchaltún y Chichén Itzá, Yucatán, y El Tajín, Veracruz. (Izq. a der.) Fotos DMC-INAH

 

Cuando visitamos una zona arqueológica es posible sentir la inquietud de buscar fenómenos arqueoastronómicos a nuestro alrededor, especialmente los que se producen en los equinoccios y solsticios tan ampliamente conocidos. Sin embargo, estos no son visibles todos los días.

Los mayas, por ejemplo, se percataron de que el sol sale y se oculta día a día en un lugar diferente en el horizonte, acercándose al norte cuando es verano y moviéndose hacia el sur cuando es invierno. Cuando el astro rey llega a su máximo punto de movimiento hacia el norte o hacia el sur, se le conoce como solsticio; al punto medio del movimiento del sol en el horizonte, se le denomina equinoccio. Así, cada año hay dos solsticios y dos equinoccios.

  Los equinoccios ocurren en marzo y en septiembre,  y se les conoce como equinoccio de primavera y equinoccio de otoño, respectivamente. Durante el equinoccio es posible observar la salida del sol a través de estructuras prehispánicas, como ocurre en el Templo de las Siete Muñecas en la Zona Arqueológica de Dzibilchaltún, Yucatán, o cuando se producen juegos de luz y sombra, como en el Templo de Kukulcán, también conocido con El Castillo, en la Zona Arqueológica de Chichen Itzá, Yucatán, y en el cual se proyectan triángulos de sombra que forman una serpiente que desciende por las escalinatas de la pirámide.

Los solsticios suceden en junio y diciembre de cada año, y son conocidos como solsticio de verano y solsticio de invierno. Estos fenómenos también fueron marcados en algunas estructuras prehispánicas mediante alineaciones y marcadores, que normalmente no son visibles para público visitante, por encontrarse en espacios restringidos.

Por ejemplo, en el equinoccio que ocurre en la Zona Arqueológica de Dzibilchaltún, Yucatán, es posible observar la salida del sol a través del Templo de las Siete Muñecas, en marzo y septiembre. Derivado de ello, el sitio abre sus puertas en horario extraordinario para que el público visitante pueda apreciar el fenómeno.

  Sin embargo, en el solsticio de junio y diciembre no hay un fenómeno observable, ya que al momento de la salida del sol, el astro rey no está alineado con el Templo de las Siete Muñecas. Este fin de año, como ocurre en Dzibilchaltún y en otros sitios prehispánicos, no habrá un fenómeno arqueoastronómico que pueda ser apreciado por el público visitante en las zonas arqueológicas.