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Cobá

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Orígenes de su nombre

La falta de evidencias epigráficas impide conocer el nombre del asentamiento en la época prehispánica. Algunas referencias coloniales y etnográficas del área permitieron que durante los años treinta del siglo XX el investigador Eric Thompson lo llamara Kinchil Coba, en alusión al nombre del dios solar maya y de una denominación geográfica que se relacionaría con los vocablos mayas “cob” (o “kob”), turbia o picada, y “ha”, agua, que formarían la denominación “lugar de agua turbia o picada”, en referencia a los lagos en torno a los cuales fue edificada la ciudad.

Otros autores ofrecen traducciones distintas al término '”Coba”', entre las que pueden mencionarse “Agua de las chachalacas” (al leer “cob”, como el nombre de esa ave de la región); “diente de tuza' (también del maya “coh”, diente y “bah”, tuza) o “agua abundante” (de “cob”, abundancia y “ha” agua). Aquí conservaremos la primera, por resultar más razonable en términos de la geografía del sitio.

Localización

Se ubica en la porción oriental del poblado actual de Coba, en el municipio de Tulum. Desde la ciudad de Cancún se accede al sitio por la carretera federal 307 Cancún - Chetumal, y al llegar al poblado de Tulum (128 kilómetros al sur de Cancún), se toma la desviación de 47 kilómetros que conduce hasta el poblado y zona arqueológica.

Importancia

Sin duda se trata del asentamiento más importante del noreste de la península de Yucatán, sólo comparable en tamaño e importancia a Chichén Itzá, su rival y enemigo a lo largo de gran parte de su historia prehispánica. Tiene una extensión de poco más de 70 kilómetros cuadrados y una red de 45 caminos (o sacbeob) que comunica a los diversos conjuntos del sitio, y con otras comunidades menores, seguramente dependientes de su dominio. Dentro de este complejo sistema de caminos destaca una sacbé de 100 kilómetros que une a Coba con Yaxuná, un sitio arqueológico en el vecino estado de Yucatán.

Las investigaciones realizadas en el área permiten saber que Coba tiene una larga historia de ocupación que habría iniciado hacia 200 0 100 antes de nuestra era, cuando existió un asentamiento de plataformas bajas y construcciones de madera y palma, de las que no queda más evidencia que algunos fragmentos de cerámica. A partir del año 100 d.C., el área de Coba comienza a atestiguar un notable crecimiento demográfico, social y político, que la convirtieron en una de las ciudades más grandes y poderosas del norte de Yucatán.

Entre los años 200 y 600 de nuestra era, la ciudad de Coba parece haber ejercido un amplio control territorial, que le habría llevado a dominar todo el norte del actual estado de Quintana Roo y ciertas zonas del oriente de Yucatán. De modo evidente este poder tuvo sustento en el control de grandes espacios agrícolas e hidráulicos, así como de las rutas de intercambio inter e intrarregional, incluido el dominio de algunos puertos de importancia, como Xelhá. Aunque falta mucho por conocer acerca de este periodo, es indudable que Coba sostuvo estrechos contactos con las grandes ciudades de Guatemala y el sur de Campeche y Quintana Roo, como Tikal, Dzibanché o Calakmul. Para mantener su poder debió establecer alianzas militares y matrimoniales al más alto nivel. En este sentido, es interesante mencionar la arquitectura de tipo teotihuacano (una plataforma del grupo pinturas explorada a principios de 1999), que documentaría la existencia de vínculos con el centro de México y su poderosa metrópoli del Clásico temprano: Teotihuacán.

A partir del año 600 de nuestra era., el fortalecimiento de las ciudades del Puuc yucateco y la posterior aparición de Chichen Itzá en el panorama sociopolítico de la península, significaron cambios en la estructura de poder de Coba y sus relaciones con otras urbes mayas importantes, que le habrían obligado a reconformar sus dominios territoriales. La información disponible permite avanzar la hipótesis de que a partir de 900 o 1000 de nuestra era, Coba habría entrado en una larga disputa con Chichén Itzá, en la cual fue derrotada tras perder enclaves cobaeños como Yaxuná.

Después del año 1000 de nuestra era, Coba perdió importancia política, aunque parece haber conservado su importancia simbólica y ritual, que le permitieron recuperar cierta jerarquía en el período 1200-1500, cuando se construyeron diversos edificios en el estilo costa oriental. Pero la dinámica económica de esos tiempos estuvo centrada en los sitios costeros, por lo cual Coba habría subsistido como una ciudad de segundo orden, en ese sentido fue la ciudad más exitosa que su efímero vencedor Chichén Itzá. Al momento de la consolidación del control español de la península (1550), Coba se encontraba deshabitada, y la ciudad volvió a ser mencionada con la llegada de los célebres viajeros John Stephens y Frederick Catherwood, hacia mediados del siglo XIX.

Además,  su importancia histórica y la belleza de su entorno natural hacen de Coba una visita obligada para cualquier persona interesada en conocer la arqueología de Quintana Roo. La larga caminata que significa visitar todos los conjuntos habilitados al público, brinda la oportunidad de observar una gran variedad de aves y animales de la región, así como las numerosas especies vegetales que conforman el entorno selvático regional.

Descripción del sitio

La ciudad está estructurada a partir de grupos arquitectónicos relacionados en su cronología y su función urbana: existen conjuntos residenciales, como el grupo Coba, y otros de función ceremonial y funeraria, como el grupo Macanxoc.

Se encuentran abiertos a la visita, el Grupo Coba (que inicia el recorrido), en donde puede apreciarse un templo de casi 25 metros de altura, perteneciente al Clásico temprano, conocido localmente como la iglesia; así como un complejo conjunto de edificios palaciegos y residenciales que son una excelente muestra del enorme tamaño e importancia que tuvo la ciudad en su tiempo. En esta área está el Juego de Pelota, con representaciones de cautivos pertenecientes al período 600 - 900 de nuestra era, y un basamento ornamentado con representaciones de cráneos humanos e inscripciones jeroglíficas en los peraltes de la escalera. El recorrido de esta zona permite ver el inicio del sacbé 1, que comunica al sitio con Yaxuná, distante unos 100 kilómetros al oriente.

A corta distancia está el grupo donde se encuentra uno de los edificios más altos de toda el área maya, conocido con el nombre de Nohoch Mul (“gran montículo", en maya), un enorme basamento de más de 30 metros de altura, sobre el cual se conserva un  templo perteneciente a una etapa constructiva posterior, que suma otros 12 metros a la estructura, hasta una altura total de 42 metros.

El Nohoch Mul fue construido durante el Clásico temprano (200 - 600 de nuestra era), seguramente para conmemorar el poder sagrado de los gobernantes de Coba y para servir como última morada para algunos de los miembros de ese linaje gobernante; por su importancia política y simbólica, al edificio le fueron adosados diversos elementos constructivos, como el templo, que corresponde al estilo arquitectónico Costa Oriental del período 1200 - 1550.

El conjunto Nohoch Mul tiene otra construcción de grandes dimensiones: la gran plataforma, un edificio de casi 30 metros de altura y 110 por 125 metros de lado, que lo convierten en el basamento de mayor volumen en todo el noreste de la península de Yucatán. Aunque no ha sido explorado, es interesante observar sus impresionantes medidas, posiblemente de una obra inconclusa, como se deduce de la inexistencia de vestigios de alguna construcción en su parte superior.
En este mismo grupo, frente a la estructura X, está la estela 20, la mejor conservada del sitio, que presenta la fecha maya 30 de noviembre de 730.

Muy cerca se encuentra el Xaibé (o crucero de caminos), una singular estructura restaurada hace pocos años, que consiste en un edificio de planta semicircular y una escalinata-gradería de huellas y peraltes mucho mayores a los de la métrica humana. Parece haber funcionado como monumento conmemorativo y cruce de los sacbés 1, 5, 6 y 8.

Al suroeste del Nohoch Mul se halla el Grupo de las Pinturas, un conjunto de edificios construidos durante el Postclásico tardío que deben su nombre a fragmentos de pinturas murales que se conservan en el interior del pequeño templo principal del grupo. Aunque de dimensiones modestas, es relevante porque tiene las construcciones más tardías de Coba, edificadas con los sillares y materiales constructivos de edificios más antiguos. Cerca de este grupo está una plataforma con basamento de estilo talud-tablero teotihuacano.

El grupo Macanxoc está integrado por un conjunto de plataformas bajas con pequeños templos y altares, la mayor parte de los cuales son precedidos por estelas conmemorativas de eventos relativos a la vida y actividades de los gobernantes de Coba, algunos de ellos mujeres.

Servicios disponibles
En esta zona arqueológica se dispone de los siguientes servicios: estacionamiento, sanitarios y un área de expedición de boletos.  Así como también, se cuenta con establecimientos dedicados a la venta de alimentos y artesanías de la región, y finalmente guías certificados locales: ofrecen recorridos, a pie o en bicicleta, durante las horas de visita.