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Chacchoben

Orígenes de su nombre

Los pobladores actuales, hablantes del maya, afirman que el topónimo del sitio hace alusión al “maíz colorado”, pero se desconoce su denominación original. El investigador Peter Harrison, primero en reportar este sitio, lo denominó “Lázaro Cárdenas”, igual que el ejido donde se ubica al sur de Quintana Roo, en la región de los lagos.

Localización

Las principales vías que comunican este sitio son las carreteras federales 307 Chetumal - Escárcega y 293 Chetumal - Mérida (vía corta). La zona arqueológica está a 85 kilómetros de la ciudad de Chetumal y a 3 kilómetros del poblado de Lázaro Cárdenas.

Importancia

Chacchoben es el más grande asentamiento detectado hasta ahora en la región de los lagos. Los trabajos arqueológicos datan apenas de 1994 y desde entonces se han intervenido y consolidado varios edificios importantes que integran el núcleo de la ciudad prehispánica, que abarca  aproximadamente 70 hectáreas, en las cuales se distribuyen conjuntos arquitectónicos de diferentes rangos, entre los que sobresalen el Gran Basamento, Las Vías y el Grupo II, mismo que incluye al edificio de mayor altura del sitio. Las construcciones tuvieron un uso central cívico y religioso, como lo confirma la enorme cantidad de incensarios tardíos recuperados en la parte superior de la estructura mayor y en los dos templos principales que lo coronan. El Gran Basamento debió ser el escenario principal de actividades ceremoniales, tanto religiosas como de orden público.

En una de las escalinatas que permiten el acceso se levantó el Monumento 1, que parece haber funcionado como marcador de fechas calendáricas asociadas a los equinoccios y solsticios, indicando muy probablemente el comienzo de los periodos agrícolas. El conjunto de las vías debió funcionar como residencia del grupo dirigente. En su interior se pueden apreciar plataformas bajas de mampostería, que debieron soportar habitaciones de materiales perecederos. El Grupo II no ha sido explorado, pero por la magnitud de sus edificaciones y el patrón de distribución que presenta, es muy probable que funcionara para actividades administrativas y habitacionales.

Hipótesis arqueológicas plantean que Chacchoben habría pertenecido a un asentamiento mayor bajo la hegemonía de alguna urbe preponderante de las tierras bajas del sur, sin que por el momento pueda ser precisado.

La cercanía de las lagunas del Ocho y de Chacchoben, con su permanente dotación de agua dulce, permitieron el establecimiento temprano de caseríos en un período que se calcula a partir del año 200 de nuestra era, durante el periodo Preclásico tardío. Pero el desarrollo urbano, la construcción de los monumentos principales debió haberse realizado hasta el Clásico temprano, con la edificación de estructuras de carácter público. Aunque se percibe que el sitio siguió habitado un largo lapso, la actividad constructiva mayor parece haber decrecido alrededor del año 700 de nuestra era, culminando con su virtual abandono posterior y repoblamiento parcial durante el Posclásico tardío, periodo al que pertenece la gran cantidad de fragmentos de incensarios efigie recuperados durante los trabajos arqueológicos en la zona.

Las únicas dos estelas con inscripciones jeroglíficas presentan textos prácticamente ilegibles, por lo cual sólo puede suponerse que Chacchoben fue un sitio mayor vinculado a alguna capital regional del área del Petén, a juzgar por el estilo arquitectónico de sus construcciones, que entre sus rasgos arquitectónico presentan esquinas remetidas de los paños en los edificios más tempranos y redondeadas en las construcciones posteriores, con el típico arreglo de zócalo con entrecalles y talud en delantal. Los materiales recuperados presentan una mayor y clara similitud con hallazgos similares documentados en sitios del norte de Belice, que con sitios del norte  de la península de Yucatán, su entorno prehispánico más obvio.

Además, esta zona arqueológica de Chacchoben  es importante por su fauna y flora que son un atractivo agregado al factor arqueológico, con la presencia de grandes cantidades de tucanes y aves canoras, además de árboles de zapote, higueras, pimientas, ramones, chacas, corozos, cedros blancos y caobas, en menor proporción. Los árboles de mayor tamaño se cubren de heno y engalanan en particular el conjunto de Las Vías.

Descripción del sitio

Sólo se han explorado los cinco edificios que descansan sobre el Gran Basamento, el edificio principal del conjunto de Las Vías, así como las plataformas bajas que flanquean una de ellas. Un dato muy interesante es que todos los edificios intervenidos presentan diferentes etapas constructivas, cuyas marcas se pueden apreciar sólo parcialmente en los edificios explorados, lo que hace evidente la larga ocupación del sitio.

En las fachadas del Gran Basamento se observan dos etapas constructivas, con idéntico patrón arquitectónico. En su etapa final presentó tres cuerpos escalonados sobre los cuales se asientan los edificios ceremoniales. Los dos pequeños edificios que rematan una de las escalinatas de acceso tuvieron como función restringir el paso al Templo 2 y al espacio sagrado que debió representar en su conjunto la superficie del Gran Basamento. Es interesante mencionar que una de las construcciones más tardías del conjunto, conocida como Templo Adosado, es la más conservada de todas, y fue edificada sobre los peldaños del Templo 1, cuando el sitio fue revitalizado de nuevo como lugar de veneración a las deidades patronales que permitían la continuidad de la vida y la reproducción de ciclos vitales en las creencias de sus habitantes. Es factible que haya sido el umbral para que los iniciados establecieran un contacto entre lo sagrado y lo terrenal. Además pudo servir como indicador astronómico de fechas importantes del calendario, cuando el Monumento 1 fue cubierto por nuevas construcciones.

El edificio principal del conjunto de Las Vías fue construido en principio con el arreglo piramidal típico de los templos, aunque fue modificado para constituir un recinto bajo abovedado, que presenta como característica sobresaliente un altar central en el interior, en donde se plasmó un motivo pictórico asociado a la cuenta del tiempo y a los ciclos del Sol y de Venus, reproduciendo el concepto de los cuatro rumbos, tan importante en el pensamiento maya.

Otras construcciones mayores aún sin explorar constituyen una pequeña plaza con altar central, comunicada con las plataformas habitacionales que flanquean las vías. Su arreglo indica una unidad habitacional, que estaba dotada con santuarios de carácter unifamiliar privado. Los materiales hallados en estas estructuras abarcan objetos de cerámica de uso doméstico, herramientas de molienda, puntas de lanza, cuchillos, navajillas de obsidiana y otros como malacates, pesas de red y piedras labradas con el motivo cruciforme representado también en la pintura del altar en el edificio principal del conjunto.

La presencia de altares circulares monolíticos y estelas son  muestras notorias del estilo arquitectónico, aunque sus inscripciones glíficas no permiten su desciframiento epigráfico debido a que están demasiado erosionados.

Servicios disponibles

Una palapa donde el visitante podrá comprar artesanías. Además, hay una cafetería y un estacionamiento que cobra una cuota extra.